Una entrevista a Gustavo Diex: yoga, mindfulness y neurociencia

Fragmento de una entrevista hecha por Sita a Gustavo G. Diex (maestro de yoga, físico, experto en cuántica). 
 
Gustavo-Diex
 

#1. Ciencia, Evolución y Yoga parecen ser los 3 pilares básicos del “Yoga Evolutivo” ¿podrías comentarnos, en qué consiste y en que se basa, exactamente?

Hay algo que me encanta de la ciencia y es que sólo dan aproximaciones de probabilidad y no hechos o teorías absolutas, de hecho, toda teoría científica está sometida al principio de falsabilidad, es útil y “verdadera” hasta que no se demuestre lo contrario. En un universo incierto, donde todo está en constante cambio, el ser humano incluido, las leyes absolutas sólo son manifestación de una determinada parte de la realidad, no de la totalidad. Me viene la evocadora frase de Aurobindo, “las leyes de la física son sólo hábitos de la materia”.

Creo que el yoga, como sistema de prácticas, tiene que evolucionar. El legado que nos ha sido transmitido de oriente es un diamante en bruto que ha de pulirse con los conocimientos en neurociencia, anatomía, fisiología, psicología y técnicas psico-corporales occidentales. Por ejemplo, llevo creando un sistema de prácticas corporales cuyo objetivo es terapéutico: invertir el proceso de hiperextensión cervical e hiperlordosis lumbar, que no se basa en un estiramiento mecánico de los músculos que provocan esta desviación, sino en una reeducación neuronal. El poder de la atención sostenida en visualizaciones corporales provoca un cambio corporal más profundo que cualquier estiramiento y la repercusión sobre el comportamiento es también espectacular. Esto no es nada nuevo, se basa en el descubrimiento sobre la capacidad que tiene el pensamiento para transformar estructuralmente el cerebro: neuroplasticidad, demostrada  por el Valenciano Álbaro Pascual-Leone, entre otros y la aplicación de algunos ejercicios que utilizan los expertos en técnica Alexander.

Me encanta ver al yoga como Verbo, es decir, la fuerza en acción de la naturaleza para seguir su curso evolutivo. El ser humano, con su voluntad individual, participa, en sinergia, con el propio “espíritu de la evolución”, es ahí, donde las prácticas tienen un sentido, sirven de catalizadores de los estados evolutivos.

Como dice Graves, un estado de consciencia, o un estado evolutivo es el “universo” de la persona: un desarrollo psicológico, afectivo y comportamental propio, un  sistema ético y de valores, una determinada bioquímica de su cuerpo y una dinámica energética, un grado de estimulación neuronal, el concepto de salud mental, las enfermedades mentales asociadas y su tratamiento, las preferencias por un tipo de educación y gobierno, por un sistema de management y la teoría y la práctica de la política.

Me inspiro en los trabajos de Aurobindo, la madre, Satmprem, Graves, Wilber, Habermas y Maslow, entre otros, para poder aplicar técnicas que sean efectivas en un estado concreto de evolución. El Yoga Evolutivo, no es algo que tenga acabado y empaquetado, es mi proyecto vital, es la fuerza con la vine.

#2. Por tanto, ¿Consideras que, en estos momentos, la necesidad de ese acercamiento, e incluso fusión, entre el conocimiento de Oriente y Occidente es ahora mayor o que incluso es ya una realidad?

La fusión es inminente, es un hecho. Pero en la fusión no puede haber confusión, una cosa es el estudio analítico de la realidad: la ciencia y otra el estudio fenomenológico de la misma: el Yoga. Creo que una completa a la otra, en ningún caso hay que reducir la una a la otra. Oponerse a ello sería rechazar una del Ser humano Mi proposición es integrar la poesía con la ciencia, el misticismo con el pragmatismo, la matemática con el arte. Incluso en los famosos teoremas de imcompletitud de Gödel se puede ver como la incertidumbre es un ingrediente necesario de lo certero, que la forma contiene lo incognoscible.

Integrar el yoga con la ciencia es algo natural, porque al fin y al cabo la parte más importante del corpus yóguico es la experiencia. La única parte que a priori pudiera parecer incongruente es que la experiencia yóguica es subjetiva y la ciencia se basa en hechos objetivos y experimentos que posteriormente puedan ser repetidos y validados con condiciones experimentales semejantes. Lo cierto es que lo subjetivo y lo objetivo son dos partes de un todo, son dos visiones sobre una única realidad. Aunque, la fusión de la ciencia y el Yoga también pasa por someter al método científico técnicas yóguicas (meditativas) ancestrales. En este sentido personas como J. Kabat Zinn en el MIT,  R. Davidson en Wisconsin, R. Baer en Kentucky y otros muchísimos científicos están haciendo un enorme esfuerzo para describir algunas sencillas técnicas de meditación con un enfoque científico para posteriormente validarlas de forma empírica. Hace poco escribí un artículo que hablaba suscintamente del amplio crecimiento que están teniendo las investigaciones científicas cuyo objeto es el estudio de las técnicas meditativas: es exponencial.

Actualmente se están haciendo bastantes esfuerzos para demostrar que las técnicas de meditación y yoga tienen poder terapéutico, pero la cosa no va a quedar ahí, yo creo que las nuevas tecnologías, como por ejemplo el amplio abanico de técnicas de neuroimagen, nos ayudarán a encontrar prácticas meditativas y yóguicas mas eficientes que sirvan como catalizadores positivos de la evolución. El siguiente paso será mapear los estados de consciencia transpersonales desde una perspectiva multidisciplinar y encontrar los medios útiles para acelerar la evolución hacia ellos.

#3. ¿Qué te llevó a desarrollar tu propio modelo de formación de profesores? ¿Qué hay de novedoso en el proyecto bautizado como “Adhyatma Yoga”?

He formado un curso que no se apoya en ninguna escuela en particular. No me parece malo  seguir una linea tradicional, para nada, pero este proyecto tiene otro objetivo: dotar a las personas de las herramientas necesarias para poder responsabilizarse de su propia evolución. Me apasiona la idea de que se puedan hacer prácticas yóguicas adaptadas a cada persona y para ello hace falta dotar al alumno de una serie de recursos que le sirvan de guía para montar su propia práctica según sus necesidades.

La mayoría de nosotros hemos sido educados mediante la asimilación de verdades absolutas e irrefutables que venían de una figura autoritaria exterior. Innumerables estudios afirman que las aproximaciones educativas de este estilo, coartan la creatividad del ser humano y frena el verdadero aprendizaje. En el aprendizaje del yoga ocurre exactamente lo mismo, sin embargo hasta que no hay una capacidad de observación desnuda y abierta sobre el cuerpo, la mente y uno mismo, no se produce un entendimiento profundo. Hasta que el practicante no asuma el liderazgo de su vida no se produce una evolución real.

A parte de formar a las personas en filosofía oriental, mindfulness, técnicas de concentración, prácticas corporales y prácticas energéticas, también hacemos una síntesis de conocimientos de anatomía, neurociencia y fisiología aplicado al yoga.  Mi objetivo no sólo es abordar las instrucciones de las prácticas sino el objetivo y las bases lógicas de su aplicación: por qué se elige una técnica y no otra y cómo aplicarla dependiendo de las circunstancias y características de la persona. Evidentemente, queda mucho por desarrollar en esta linea, queda mucho por entender y por experimentar, por eso, el método, en sí mismo, está sujeto a la fuerza de la evolución.

Otro objetivo subyacente en Adhyatma Yoga es el hecho de formar una red de investigadores, practicantes y docentes de las técnicas yóguicas, incluída la concentración y el mindfulness. El espectacular avance de la ciencia en estos últimos años se debe, en gran medida, a los avances en la comunicación en la comunidad. ¿Podríamos entablar una comunicación constructiva entre todos los practicantes de yoga, entre todos los docentes, entre todas las escuelas?.

Somos parte de la tradición yóguica y en su momento todas las mujeres y hombres que “hicieron” la tradición pasada fueron revolucionarios. Creo que una buena forma de rendir homenaje a tanto esfuerzo del pasado es ser hoy los constructores de una nueva forma de yoga adaptada a nuestro tiempo.

#4. En uno de uno de tus interesantes artículos, publicados en internet, utilizas el término “Mindfulness” para referirte a “la Atención Plena” e incluso citas a los 4 caballos de la mente (emociones, intelecto, deseo y cuerpo) ¿cómo podemos aplicar e integrar todo ello en nuestra vida diaria?

Todo mapa explica de forma simbólica un territorio. Puede haber un mapa más certero que otro,  existen mapas erróneos y mapas precisos, pero jamás el mapa será el territorio. Teniendo esto claro, podemos utilizar los mapas como instrumentos para darnos cuenta de partes de la realidad que antes eran inconscientes. Podemos utilizar los mapas para cambiar la forma de percibir la realidad y en este sentido son verdaderamente útiles.

Un bonito mapa es el de los cuatro caballos de la mente. Cuando se habla de los cuatro caballos de la mente, se refiere a cuatro substancias o cuatro formas de la realidad habitual. Nuestra realidad mental está estructurada en base a cuatro substancias: sensación, emoción, deseo o líbido y pensamiento. Estas cuatro substancias son a la vez estructura y fuerza. La realidad vivida se compone de estas substancias y a la vez el movimiento de la mente es debido a ellas. Habitualmente, mientras vivimos, la mente está dispersa o dividida en muchos frentes de acción. Cada fuerza va por un lado: lo que se percibe, lo que se siente, lo que se desea y lo que se piensa. Además las substancias influyen unas en otras, por ejemplo: la emoción de alegría, desencadena una forma de pensamiento, unas sensaciones físicas asociadas y un movimiento libidinal.

Pero, ¿Quién es, pues, consciente en nosotros? ¿Cuál es el centro? ¿Quién el aúriga? ¿O somos simplemente títeres de fuerzas inconscientes cuya dinámica es azarosa?

El primer paso importante en yoga es asentar el punto de gravedad psicológico. En la mayoría de nosotros suele estar en las arenas movedizas de la mente, en una de estas cuatro substancias, pero existe la posibilidad de incrementar la intensidad de “eso que observa”, de descubrir el gran habitante interior, lo que Aurobindo llama “el nacimiento del ser psíquico”. Para ello hace falta un proceso de des-identificación profundo que conlleva una aceptación e integración de los contenidos de la mente y esto es mindfulness.

Cuando el “ser psíquico” despierta se convierte en un campo ordenante de la mente, un estado de integración mental en el que los fragmentos desordenados de una consciencia dispersa se unifican y cooperan alineados con un propósito determinado. Este es el estado de flujo o Flow descrito por Mihalyi Csikszentmihalyi en el entorno de la psicología occidental.

Las prácticas formales de meditación sirven de terreno para que florezcan nuevas actitudes, un yoga que resplandece en cada acción en todos lo momentos de la vida. Primero como un propósito de presencia y finalmente como consciencia plena.

 

#5. Cuando te escuché por primera vez, recogí esta evocadora frase, llena de profundidad: “La consciencia es el habitante interior”. Sin embargo, ese habitante, a menudo, pasa totalmente desapercibido, ¿la clave para estar conectados con “él” reside en todo lo comentado, anteriormente?

El ser humano puede observar el estado de ánimo, el pensamiento y el estado de consciencia. Es una habilidad impresionante, un absoluto misterio. Es una capacidad meta-cognitiva porque nos da la posibilidad de transcender los propios fenómenos mentales. De admirar el paisaje de la mente en cada instante, sin que éste represente la única realidad posible e inmutable.

En vez de que la vida perceptiva mental esté dirigida hacia afuera, es posible dar vuelta a la dirección de la atención y acoger de manera espaciosa la experiencia. No es una capacidad totalmente formada en el ser humano, quizás la causa sea la transmisión cultural o educativa, o quizás se deba a que esta habilidad esté todavía en fase de evolución. Lo cierto es que nuestro sistema nervioso está totalmente preparado para .

Sin esta capacidad no podríamos ser libres, seríamos arrastrados por cada emoción, por cada pensamiento, convirtiéndose cada uno de ellos en una realidad sólida y única, sin tener ninguna opción de elección. Esta capacidad se puede desarrollar y además conlleva cambios estructurales visibles en el cerebro, en la región prefrontal izquierda, entre otras. La clave está en practicar métodos que sean efectivos para tal fin y en encontrar qué ejercicios son mas efectivos dependiendo del tipo de personalidad, esto es uno de los objetos de investigación que estamos llevando a cabo.

¿Qué pasaría si pudiéramos orientar la atención hacia el propio flujo atencional y sostener ese estado?. A medida que la concentración de la atención se vaya incrementando, los contenidos de la consciencia se irán disolviendo, se desvanecen como los sueños oníricos al amanecer, cada vez más lejanos e insustanciales. La mente se vuelve cristalina y la fuente de la atención brilla como un Sol radiante en un cielo despejado. La consciencia nos lleva hacia su fuente. Es un estado de absorción que Patanjali llama Pratyahara: la conexión con el habitante interior o el ser psíquico.

#6. ¿Qué te sugieren los Yoga Sutras de Patanjali? 

Lo mas importante de un texto como los yoga sutras de Patanjali, no es el texto en sí, sino la forma de interpretarlo. La forma de interpretar un texto es variable: depende de los conocimientos, del estado mental de la persona, del bagaje cultural y de muchas circunstancias mas. Generalmente, creo que no existen interpretaciones malas o buenas, cada una de ellas tiene los “síntomas” de un estado de evolución diferente. Los yoga sutras son un instrumento con muchos usos cuyo poder no se esconde en sus palabras sino en la persona que los lee.

La genialidad de los Yoga sutras reside en su lenguaje directo y pragmático, abierto y útil a toda persona que quiera experimentarse. Aunque algunos autores se empeñan en empaquetar los sutras de Patanjali dentro de un tipo de filosofía, por ejemplo la Samkhya, a medida que los sutras florecen en el interior del estudiante, encuentran una manifestación particular adaptada a su kosmovisión.

Hay que tener precaución en elegir la traducción y los comentarios, puesto que se trata de un texto tan orgánico y flexible como el propio espíritu del Yoga. La estructura y la sobriedad de su expresión representa sólo el esqueleto de un cuerpo que cada yogui y yoguini tiene que vestir de carne, sangre y vida.

Me parece un milagro que los textos sean instrumentos capaces de despertar cuando se leen, una comprensión tan profunda sobre la realidad. A veces un entendimiento nuevo que ilumina una habitación hasta entonces cerrada.

#7. ¿Crees que, en la actualidad, siguen manteniendo su esencia y vigencia original?

No tengo medios para saber cuál es la esencia original de los yoga sutras, lo que puedo decir es que a mi me han servido como medio de introspección de la consciencia. Me han servido como inspiración en la práctica de la auto-indagación, pero evidentemente, la curiosidad, las ganas, la energía, la intención y la observación ha salido siempre de “mi”.

Algunas personas  suelen acoger la información creando una rígida amalgama impresiones, y se aferran a ellas aun cuando existe evidencia contradictoria. Ellen Langer, psicóloga de la universidad de Harvard, las llama compromisos cognitivos prematuros. Estos compromisos operan como ideas sostenedoras de una determinada visión de la vida o ideología, haciendo imposible un verdadero aprendizaje consciente en el que el individuo asume la incertidumbre inherente de la existencia.

Según Langer, el verdadero aprendizaje consciente se manifiesta al asumir “la pregunta” como parte del aprendizaje, es decir, cuando la persona se responsabiliza de su evolución y no se encierra en teorías o prácticas ajenas, sino que se compromete activamente en la búsqueda de sí.

La idea de un pasado en el que todo era perfecto y puro tiene mas de mito que de realidad. Quizás lo mejor sea asumir el reto de proporcionarnos medios de evolución más efectivos, marcos teóricos más orgánicos, abiertos y adaptables. Estamos en un momento en el que tenemos que hacer realidad un cambio de paradigma en el que integrar los conocimientos de todas las culturas del pasado y la sabiduría del presente.

#8. Por tanto, ¿de qué manera crees que nos puede ayudar el Yoga en el Proceso Evolutivo del Ser Humano?

El yoga es parte de la evolución. Como dije antes, la práctica, la psicología y la filosofía del yoga es un catalizador positivo de la evolución del ser humano.

Científicos como R. Davidson han demostrado empíricamente cómo las prácticas de meditación podían incrementar incluso el grado de empatía y compasión en el ser humano. Algo que es evidente para los monjes budistas o los yoguis de la India ahora se ha validado y es replicable. La replicabilidad es algo importantísimo: cualquier persona cuando siga una práctica determinada obtendrá el mismo tipo de resultados.

Sabemos que el cerebro no es una estructura mecánica y predeterminada sino que también evoluciona. Además, a través de ejercicios y prácticas, podemos hacer que todos nosotros seamos más felices e incrementemos nuestras capacidades mentales y afectivas.

En unos cuantos años, las técnicas relacionadas con la meditación y el yoga serán algo normal en nuestra sociedad y no solo servirán para que las personas puedan acelerar su proceso evolutivo, sino también formarán parte del sistema educativo, en intervenciones clínicas y en el entorno empresarial y laboral.

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