7 importantes lecciones que la sociedad debe aprender del triunfo de Donald Trump

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Trump ha hecho surgir de la sombra las emociones y motivaciones que dominan nuestra sociedad. Es importante mirarnos al espejo y hacer consciente nuestro inconsciente colectivo.

Antes de entrar en materia con las lecciones políticas que arroja el triunfo de Donald Trump, hay que hacer un llamado a relajarse y tomar las cosas con calma. En las redes sociales la gente parece estar sumida en una mezcla de depresión, pánico y furia (al menos en la burbuja social a la que puedo acceder, ya que cada uno de nosotros recibe su propia versión de la realidad filtrada por los algoritmos para satisfacer nuestros propios conceptos de la realidad). Sí, el mundo parece estar transformándose negativamente y, en general, el panorama próximo no parece ser muy amable, pero hay que recordar que el estado en el que estamos es algo que se lleva gestando por mucho tiempo, al cual todos hemos contribuido y estamos contribuyendo en este momento. No se trata de un hecho aislado, radical, que nos debería de tomar por sorpresa. Acaso es hora de enfrentar la realidad del estado crítico en el que vivimos, donde existe enorme ignorancia, miedo, racismo, sexismo, clasismo, contaminación ambiental y psíquica a escala global. Esto no lo inventó Donald Trump, sólo lo canalizó, lo enfatizó, lo explotó. Sin Trump o con Trump tendríamos que enfrentarlo. Quizás para algunas personas las cosas vayan a ser más difíciles, pero justo por eso es necesario relajarse, no buscar el enfrentamiento o la polarización, no actuar desde el pánico o desde el odio, no ser víctima de emociones fuera de control que sólo alimentan estos demonios, los cuales, sin embargo, de todas maneras deben salir a la luz. Si uno va más allá del calor del momento y es sincero, se dará cuenta de que las cosas verdaderamente significativas de la vida no han cambiado entre hoy y ayer, ni cambiarán con Trump. La política es realmente muy importante y afecta las condiciones que permiten construir más fácilmente una vida feliz, pero la verdadera felicidad  –lo que los griegos llamaron eudaimonía– no se encuentra ni está sujeta a las condiciones externas de una situación política, sino que se encuentra en las condiciones internas de la mente (o el alma) de las personas y en sus relaciones íntimas con las otras personas. Lo verdaderamente significativo y trascendental es la muerte, el amor, la poesía, la luz del sol… Tal vez Trump traiga muerte (como también seguramente la hubiera traído Hillary), pero habrá que ver y también será importante distinguir nuestras propias responsabilidades y, en todo caso, saber morir (real o metafóricamente), lo cual es paradójicamente la clave de la vida y la razón de ser de la filosofía, según Sócrates.

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